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Página 1 de 2 Historia y origen del encaje de bolillos Desde mediados del siglo XVI y, sobre todo, a partir del siglo XVII el encaje de bolillos es una tradición común a todos los países occidentales y de los que recibieron la cultura occidental. Así encontramos encajes de bolillos desde Rusia a Brasil. Sobre los orígenes de los bolillos se especula mucho ¿Flandes, Italia,España? Lo que está claro es que la moda de los encajes de bolillos se extendió rápidamente y su máximo esplendor estuvo en los fabulosos cuellos y puños del siglo XVII. No hay más que ver los cuadros de Van Dyck o Velázquez para apreciar las formas diferentes de utilizarlos, unos almidonados y encañonados y otros con su caída natural. En el siglo XVIII y el XIX lo que estaba de moda eran las espléndidas mantillas de blonda, también hechas con bolillos. Apuntes históricos sobre los encajes en Castilla y León El inicio del encaje en Castilla y León es muy oscuro, debido tal vez a que la palabra encaje sólo esté documentada desde el siglo XV. De cualquier modo, sabemos que el entrecruce de hilos procedentes de fibras, se remonta a las primeras civilizaciones. Para empezar, tenemos muchas alusiones en el Poema de Mío Cid que se refieren a labores realizadas con oro. En el año 1252 Alfonso X dictó una pragmática sobre el uso de ciertos adornos. Encontramos en ella palabras que creemos que se refieren a encajes. Y hacia los años 1330 Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, nos señala incluso que las mozas serranas usaban adornos en los cuellos. En documentos de finales del siglo XV y también en los siglos XVI y XVII, aparecen términos que sin duda se refieren a las labores de encaje: deshilados, cayreles, randas, redecillas y rapacejos labrados. Así aparecen en los inventarios de la recámara de la Reina Católica del año 1505, que se guardan en el Archivo de Simancas. Tras la consulta de la relación de libros que pertenecieron a la Reina Juana I de Castilla, no se ha encontrado ninguno con modelos referentes a estos trabajos, pero en el inventario de los bienes, ropas, alhajas y muebles de los que se hacen cargo sus camareros desde el año 1509, aparece una colección de dechados. En España no existían en aquella época libros con patrones e instrucciones para realizar los encajes, pero en su lugar se utilizaban los dechados (muestrarios de labores). En el extranjero sí que los había y algunos de sus autores confiesan con sinceridad que sus modelos proceden de España, como Dominico de la Sera en Le livre de Lengerie composée par Maistre Dominique de la Sera .Los dechados aventajaban a los libros al resultar más fácil el copiado de los dibujos y al mostrar los colores y materiales utilizados.
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